Es el infierno de los labios,
la amargura salvaje de la boca,
el resplandor impuro
con que alienta el deseo,
la marisma huidiza,
sigilosa,
la soledad densa del placer,
la inesperada
forma de romperse
a tirones
el pensamiento mismo;
la gruta oscura, luego,
en que resuena enloquecido
el estruendo inextinguible
y hueco de reír
y reír,
por todo el cuerpo.
Es solo eso, sí,
nada más;
no sé domesticarlo,
qué quieres que te diga:
se me insolenta
en el refugio oscuro del recuerdo.
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domingo, 6 de octubre de 2013
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Voy a escribir tu piel
Voy a escribir tu piel,
igual que agua;
tu humedad
lánguida y lenta;
el aire luego
a bocanadas
de tu olor oscuro,
tatuado en los labios
que lean tu sabor
lejano y denso.
Y así, desnuda,
mojada de silencio,
de esa luz tenue
y de pereza,
te rebosa la aurora
de lunas que dibujan
la pulpa de su voz
y su deseo,
en la mañana dulce
de tu cuerpo.
igual que agua;
tu humedad
lánguida y lenta;
el aire luego
a bocanadas
de tu olor oscuro,
tatuado en los labios
que lean tu sabor
lejano y denso.
Y así, desnuda,
mojada de silencio,
de esa luz tenue
y de pereza,
te rebosa la aurora
de lunas que dibujan
la pulpa de su voz
y su deseo,
en la mañana dulce
de tu cuerpo.
domingo, 21 de julio de 2013
Mi voz
Mi voz, espeso vómito de sombra,
deja el olor abrupto de tu sexo
prendido en el gemido,
en la crisálida ciega de tu boca.
deja el olor abrupto de tu sexo
prendido en el gemido,
en la crisálida ciega de tu boca.
domingo, 14 de abril de 2013
Memoria y vida
Memoria de tu amor,
dulce marea
esclava de mojar
tu piel esquiva,
amarte es un cristal
de luz ausente,
un reflejo de sal
y araña viva.
Coser la soledad
ebrio de herida,
beber tu ausencia,
musitar
tu sabor,
la luz cautiva.
Amarte es mi deseo
y mi palabra,
mi espiral de cuaderno
adolescente,
mi recreo de arena,
fuego helado
deslizado en la boca;
ala y libélula
donde escribe el azar
el agua de tu ausencia derramada.
Pan de mi boca,
ven,
y cada día
dame
de comulgar
lengua
y saliva,
lame mi piel
amante
y empapada,
mójame de sudor,
lágrima,
sangre,
flujo,
grito y espejo,
lámina,
sal,
piel y deseo,
semen,
amor,
agua y espuma,
vino,
placer,
memoria
risa y vida.
dulce marea
esclava de mojar
tu piel esquiva,
amarte es un cristal
de luz ausente,
un reflejo de sal
y araña viva.
Coser la soledad
ebrio de herida,
beber tu ausencia,
musitar
tu sabor,
la luz cautiva.
Amarte es mi deseo
y mi palabra,
mi espiral de cuaderno
adolescente,
mi recreo de arena,
fuego helado
deslizado en la boca;
ala y libélula
donde escribe el azar
el agua de tu ausencia derramada.
Pan de mi boca,
ven,
y cada día
dame
de comulgar
lengua
y saliva,
lame mi piel
amante
y empapada,
mójame de sudor,
lágrima,
sangre,
flujo,
grito y espejo,
lámina,
sal,
piel y deseo,
semen,
amor,
agua y espuma,
vino,
placer,
memoria
risa y vida.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Reflejo
Tienes, mi amor, el vientre
embravecido
en la marea oscura
de mis labios.
Te he bordado de pétalos
caídos
la singladuras dulces
de tu cuerpo.
Y he tejido de sal
a puro beso
el mapa de tu goce
arrebatado,
la quietud de tu amor
brusco y helado,
tu gemido glacial
de acero y vida,
tu palacio de espumas
incendiadas.
Y es que subes, amor,
hasta tu cumbre,
hasta el temblor y el ala
de tus muslos.
Y es el vuelo,
y el aire
en oleajes
y es el alma por fin
atravesada,
y mi boca y la luz
que te rebosa
de puñales la piel
y que te siembra
los párpados
de ausencias,
y de espejos
callados
y de estío.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Sed oscura
Es oscura esta sed que brota ahora
y se bebe la nieve de tu vientre.
De la escarcha salobre de tu sexo
trepan hasta tu voz puñales vivos.
Sangre herida de luces y mareas,
nube de sombras blancas y gemidos;
noche que se desnuda en el espejo
de su manto de flores abrasadas.
El racimo de luz que poco a poco
desgranaba tu espalda se ha dormido
dulcemente en la gruta de mi boca.
Sé que vienen los ángeles ahora
por mirarte en los ojos derretida
la celestial dulzura de la muerte.
y se bebe la nieve de tu vientre.
De la escarcha salobre de tu sexo
trepan hasta tu voz puñales vivos.
Sangre herida de luces y mareas,
nube de sombras blancas y gemidos;
noche que se desnuda en el espejo
de su manto de flores abrasadas.
El racimo de luz que poco a poco
desgranaba tu espalda se ha dormido
dulcemente en la gruta de mi boca.
Sé que vienen los ángeles ahora
por mirarte en los ojos derretida
la celestial dulzura de la muerte.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Luna herida
En mi boca mi amada
como la luna herida
la rojiza ambición de tu sexo
la lluvia
densa de gemidos
el agua oscura que mis ojos
sueñan y buscan
nube advenediza
de tu voz que galopa y se derrama
por la extensión suave del silencio
He bebido la luz entre tu labios
prisión del viento y la palabra
he entornado la muerte
acariciado el fin de los deseos
la oscuridad exhausta
el misterio cerrado de tus ojos
He amado tu cuerpo
soñado su presencia
y su figura
tu alma
me ha trepado esta noche
hasta el balcón prohibido del recuerdo
la sequedad sonora
de decir siempre
tu nombre siempre
como la luna herida
la rojiza ambición de tu sexo
la lluvia
densa de gemidos
el agua oscura que mis ojos
sueñan y buscan
nube advenediza
de tu voz que galopa y se derrama
por la extensión suave del silencio
He bebido la luz entre tu labios
prisión del viento y la palabra
he entornado la muerte
acariciado el fin de los deseos
la oscuridad exhausta
el misterio cerrado de tus ojos
He amado tu cuerpo
soñado su presencia
y su figura
tu alma
me ha trepado esta noche
hasta el balcón prohibido del recuerdo
la sequedad sonora
de decir siempre
tu nombre siempre
martes, 20 de julio de 2010
Tu boca
Por qué camino trepa la agonía
tibiamente empapada de tu boca,
por qué siluetas negras y gozosas
se me enreda en la voz deshabitada.
Por qué rastros indómitos desciende
y me busca un gemido
serenamente húmedo y amante,
por qué surcos y venas
me siembra de salivas demoradas.
Apetencia me pones de mirarte,
mientras lames y enciendes
carne de pétalo y marea,
y me ahogan
oleajes de sombra
y de deseo;
y regreso
a la impaciencia dulce nuevamente,
al espacio insondable que rebosas,
al extenso placer,
y me miras,
y se exalta por fin
la noche densamente amanecida.
tibiamente empapada de tu boca,
por qué siluetas negras y gozosas
se me enreda en la voz deshabitada.
Por qué rastros indómitos desciende
y me busca un gemido
serenamente húmedo y amante,
por qué surcos y venas
me siembra de salivas demoradas.
Apetencia me pones de mirarte,
mientras lames y enciendes
carne de pétalo y marea,
y me ahogan
oleajes de sombra
y de deseo;
y regreso
a la impaciencia dulce nuevamente,
al espacio insondable que rebosas,
al extenso placer,
y me miras,
y se exalta por fin
la noche densamente amanecida.
miércoles, 23 de junio de 2010
Ángel, piedra ausente
Sobre el silencio yerto
yace un ángel
de blanda piedra ausente y derretida,
sobre la muerte vence
una quebrada aurora,
un baile hosco ansía sobre el llanto.
No te quise al azar,
fue todo el cuerpo
el que en tromba encontró tu sexo
dulce, fue tu boca
el espacio
cautivo y devorado,
la vestidura y la expansión
de tanto abril, tanto deseo,
tanta quietud
inconteniblemente renacida.
yace un ángel
de blanda piedra ausente y derretida,
sobre la muerte vence
una quebrada aurora,
un baile hosco ansía sobre el llanto.
No te quise al azar,
fue todo el cuerpo
el que en tromba encontró tu sexo
dulce, fue tu boca
el espacio
cautivo y devorado,
la vestidura y la expansión
de tanto abril, tanto deseo,
tanta quietud
inconteniblemente renacida.
miércoles, 2 de junio de 2010
Mira mis manos
Amor, mira mis manos
llenas de ti, de todo lo que ansía
mi anhelo cuando acecho
la manera absoluta de besarte.
Llego desde tus labios
huérfanos de silencio, fugitivos,
y desciendo nevando
por tu cuerpo las llamas de mi boca
hasta el sabor oscuro
de la sangre que envuelve por tu sexo
el deseo que mata y que te anega.
Es una herida
rebosante de luna temblorosa,
gruta menstrual de voz
en donde bebo
tu amor abrupto y lleno,
el grito rojo donde ahogas
densa cumbre de algas agitadas,
agua espesa de luz,
gozos de soledad amanecida.
Luego te ahondo, amor,
voy poniendo los tragos del deseo
en la boca exaltada de tu vulva,
lenta y golosamente
aferrada a mi sexo aventurado.
Y eres al fin espacio,
nube, sangre, gemido, sombra viva;
gritas, tensas el tiempo y la codicia
manas de tu abundancia
toda el agua y la vida, la delicia,
y te estalla el deseo en cien estrellas.
llenas de ti, de todo lo que ansía
mi anhelo cuando acecho
la manera absoluta de besarte.
Llego desde tus labios
huérfanos de silencio, fugitivos,
y desciendo nevando
por tu cuerpo las llamas de mi boca
hasta el sabor oscuro
de la sangre que envuelve por tu sexo
el deseo que mata y que te anega.
Es una herida
rebosante de luna temblorosa,
gruta menstrual de voz
en donde bebo
tu amor abrupto y lleno,
el grito rojo donde ahogas
densa cumbre de algas agitadas,
agua espesa de luz,
gozos de soledad amanecida.
Luego te ahondo, amor,
voy poniendo los tragos del deseo
en la boca exaltada de tu vulva,
lenta y golosamente
aferrada a mi sexo aventurado.
Y eres al fin espacio,
nube, sangre, gemido, sombra viva;
gritas, tensas el tiempo y la codicia
manas de tu abundancia
toda el agua y la vida, la delicia,
y te estalla el deseo en cien estrellas.
lunes, 10 de mayo de 2010
Anticuario
Ruido, y oscuridad lluviosa.
Devorados
perfiles de tu cuerpo que coronan
la agónica cerveza.
No lo olvido:
tu borracho placer; luego,
en mi sexo,
la luz mojada, y llena, de tu boca.
Devorados
perfiles de tu cuerpo que coronan
la agónica cerveza.
No lo olvido:
tu borracho placer; luego,
en mi sexo,
la luz mojada, y llena, de tu boca.
sábado, 27 de febrero de 2010
Amarte
Tú pones siempre,
y qué destreza,
la boca de tu ausencia densa
como una sombra avariciosa
sobre la vid deshabitada de los besos.
Oscura suavidad resbala
lentamente y despoja
mis ojos de la luz,
y me reduces, vida mía,
la soledad de abril a espuma blanca,
a voces embriagadas, temblorosas,
huérfanas como estrellas derrotadas.
Vienen después hasta mi boca,
como ángeles dormidos,
tus labios ágiles y exhaustos.
Con besos exiliados
fortificas mis párpados
de mar ambiguo y muerte dulce,
inexpugnablemente.
Y es la copa vacía lo que duele
como una espada tibia
en la herida de amarte eternamente.
y qué destreza,
la boca de tu ausencia densa
como una sombra avariciosa
sobre la vid deshabitada de los besos.
Oscura suavidad resbala
lentamente y despoja
mis ojos de la luz,
y me reduces, vida mía,
la soledad de abril a espuma blanca,
a voces embriagadas, temblorosas,
huérfanas como estrellas derrotadas.
Vienen después hasta mi boca,
como ángeles dormidos,
tus labios ágiles y exhaustos.
Con besos exiliados
fortificas mis párpados
de mar ambiguo y muerte dulce,
inexpugnablemente.
Y es la copa vacía lo que duele
como una espada tibia
en la herida de amarte eternamente.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Deseo inmortal
No mienten los deseos.
Solo rehuyen
el vacío creciente, los estragos
minuciosos del aire envejecido.
Llenas tu boca
del frenesí danzante que promete
calidez empapada;
extiendes por tus labios
el gemido de seda que rebosa
umbría claridad.
Y en tus oídos
tobogán de placer,
grito y silencio,
estribos desbocados.
Luego, suavemente me besas
y deslizas
en mi boca tu risa
mojada y complaciente.
Nunca podrá agotarse
este deseo,
la plenitud amarga,
la dulzura precisa de quererte.
Solo rehuyen
el vacío creciente, los estragos
minuciosos del aire envejecido.
Llenas tu boca
del frenesí danzante que promete
calidez empapada;
extiendes por tus labios
el gemido de seda que rebosa
umbría claridad.
Y en tus oídos
tobogán de placer,
grito y silencio,
estribos desbocados.
Luego, suavemente me besas
y deslizas
en mi boca tu risa
mojada y complaciente.
Nunca podrá agotarse
este deseo,
la plenitud amarga,
la dulzura precisa de quererte.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Por contestar a Gil de Biedma, también en el desamor
No dejaste siquiera,
lo sabes bien y debes admitirlo,
la sombra agria
de tu silencio sucio
fundida en los labios agrietados del olvido.
Solamente un espacio
humillado y vacío, una carencia débil,
un alimento
hecho de besos corrompidos.
La bebida letal e indiferente,
el dolor áspero de noches dilatadas.
Quiero tus manos, sin embargo,
quiero de nuevo
su olor a humo y a deseo;
las palabras traidoras, emboscadas
en tu boca
que atareada, suavemente,
acaricia mi sexo
hasta el abrupto nácar desbocado.
Esta memoria, lánguida y errante,
un camino cegado de maleza,
mánchala tú de nuevo
con las huellas profundas,
con la luz arrasada
del amor rebosado,
ese hermano
lascivo y frío de la muerte.
lo sabes bien y debes admitirlo,
la sombra agria
de tu silencio sucio
fundida en los labios agrietados del olvido.
Solamente un espacio
humillado y vacío, una carencia débil,
un alimento
hecho de besos corrompidos.
La bebida letal e indiferente,
el dolor áspero de noches dilatadas.
Quiero tus manos, sin embargo,
quiero de nuevo
su olor a humo y a deseo;
las palabras traidoras, emboscadas
en tu boca
que atareada, suavemente,
acaricia mi sexo
hasta el abrupto nácar desbocado.
Esta memoria, lánguida y errante,
un camino cegado de maleza,
mánchala tú de nuevo
con las huellas profundas,
con la luz arrasada
del amor rebosado,
ese hermano
lascivo y frío de la muerte.
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