Tentaciones tenía de denigrar miserables pedagogos, sociólogos, políticos, esos matarifes de cerebros que destrozan el futuro de su patria supurando declaraciones, leyes, decretos, ordenanzas: Rafael Feito, Mariano Fernández Enguita, Jaume Graells. Pero no merecen ni siquiera el honor de convertirse en títeres de nuevas zahúrdas de Plutón, de ser alguacilados en este tribunal de viento y nadería. Oigamos, mejor, en la voz de Alfonso --un mi amigo-- los versos que ellos aspiran a barrer y suplir con sucedáneos de literatura para loros lobotomizados. Lope, Quevedo, Bécquer, Alberti, Miguel Hernández. Oh cuánto gana esta entrada con estos nombres, cuánto empiezo ya a lamentar haber acogido el nefasto sonido de esotros no hace nada.