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lunes, 18 de junio de 2018

Vas a dejar tu boca

Vas a dejar tu boca en cada boca
de esta cumbre de heridas al acecho.
Vas a poner tus labios,
tu deslumbrada sed,
sobre el rumor preciso de la sangre.

Voy a dejar la pena encanecida
entre un zarzal de sombras ciegas.
A tatuarme el tiempo,
seca arena de siempres derramados.

Ha de brotar la oscura luz del aire,
el beso
por entre los espejos derrotados.

Delicia de este amargo amor amado.

Y mi lengua... va y busca tragos de miradas.

martes, 20 de marzo de 2018

Voy a escribir tus ojos

Voy a escribir tus ojos en la boca
de este verso de carne fugitiva.
Te besará la luz cuando regrese
al refugio feliz de tu mirada.

Saludará con un te quiero mudo,
con la sal y el espejo que en mis venas
gimen la imagen pródiga, caída
en los brazos del aire desatento.

Se dormirá en el cuerpo de una lágrima,
crisálida de amor y de tristeza,
para alumbrar la noche de quererte,
el día eterno y puro de besarte.




jueves, 27 de marzo de 2014

Por lo visto

Por lo visto, no es fácil
olvidarte.
Tu olor se pega a mi memoria
con la destreza ambigua
de tu cuerpo.
Busco además
-sé que es absurdo-
la fricción y el ahogo,
la insistencia precisa de tu voz,
la lealtad incluso,
finalmente exaltada,
del grito y el placer.


martes, 25 de marzo de 2014

Labios

He tejido de espera
la sombra imaginada de tu boca,
en la desnuda piel
ausente del deseo.
He bebido la luz que te absorbía
como si fueras agua,
y he pensado
en la honda calidez,
en la niebla suave de besarte.
No podría decir
si es mentira o tu cuerpo
el sabor que se borra
derretido de olvido por mis sueños.

viernes, 14 de febrero de 2014

Tus manos

Tus manos. Como la piel del viento,
como los labios
del agua. Silencio derramado
en el cauce feliz de la memoria.

jueves, 6 de febrero de 2014

Dejaré mi recuerdo

Dejaré junto a ti
mi recuerdo flojo, desmadejado,
títere sin hilos, sombra
sin rumbo ni reposo.
Luz embebida
en la mortal oscuridad del tiempo.

jueves, 30 de enero de 2014

Ofelia: mientras besa (¿imaginariamente?) los labios de Hamlet muerto

Tu boca, empapada del agua del silencio, desde los labios mudos de la muerte, me habla todavía: habrá ríos secos en mi boca, mi amor, ríos de besos oscuros, de silencios lacios, de memorias dudosas, de intenciones de seda, de ambiciones dulces. Dónde quedará sin embargo tu mirada, cómo recogerá la luz cansada del crepúsculo, con qué canción rebuscará la sombra de mis labios, la morada callada de los besos. La danza de las lenguas, el vacío voraz de tu silencio, el desposorio fugaz y bendito de probarte, pan de mi ausencia, negra sala de nombres olvidados, de retratos cansados y cobrizos. El lecho de los labios, cómo descansa aún en ellos la memoria, con qué sencillez apetece robarte la marea, las olas de abejas y de nupcias, la reposada quietud de sueños tibios. Y sé que ahora te absorbe esa sed de hierro de la muerte, te detiene la niebla, te confunde y exalta, te desnuda de boca y de deseo. Por qué entonces mis brazos te evocan en tu ausencia demorada, en la espera frágil, la cucaña por la que trepo de tu torso, la calidez carnosa de los labios, el exaltado vigor recordado de repente de tu miembro dulce, su pasión húmeda y silenciosa, la manera del deleite en mi boca, que lo abraza, lo absorbe, lo preserva, si tan apenas ya eres sequedad, mirada huida, labio deshabitado, muerte de soledad yerma y espesa. La tierra, ambiciosa de tu piel; codicioso de tus ojos, el gusano; por anidar en tu vientre cunde la tibia bandada de insectos oscuros, se dibuja el calor fermentado de tu cuerpo, devorado de la tierra negra, el nácar de tu boca, amarillento como este surco de soledad que araña ya mis labios, príncipe de sombras y de acechos, de vigilia eterna, de ambición de venganza y sangre y frío, derrota de mi amor y mi deseo...

jueves, 2 de enero de 2014

Bébete el reflejo

Bébete mi reflejo, ahora alegre
de mirarte. Oscila
en el agua de las manos
como una hoja, sedienta
de los besos de sombra de tu boca.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Amarte

Enhebrar el placer, como una herida,
en la aguja sedienta del gemido,
la lágrima irisada
de la voz que arracima vuelo y vuelo.

Desceñir la memoria, limpiamente,
de su pudor trenzado y entre dientes
rebosar agonías y mareas,
sombras desnudas, carne, gozo, sangre,
silencio abruptamente iluminado.

Escribirte en la piel de este poema,
tatuarte la muerte y el deseo:
esto es amarte. ¡Hielo de miel,
quien lo probó, lo sabe!


jueves, 19 de diciembre de 2013

Para decirte adiós

Para decirte adiós, una palabra
no bastará con su calor reseco,
su cortejo probable de memoria.
Tendré que masticar las sombras,
decidir si escupo
la luz de tus ojos criminales;
si renuncio, y no es fácil,
al escozor oscuro de tu boca.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Silencio varado

Hechas de soledad,
estas palabras
te alcanzarán como la lluvia.
Lamerán tu memoria,
como lenguas de luz
adormilada;
garabatearán en tus dedos,
como insectos tenaces,
repiqueteando
parpadeos de sombra
y de deseo.
Subirán como humo
la llama de sabor borroso,
el olor
menudo y cálido
de tu nombre desnudo
y dulce
hasta tu boca.
Y no podrán decirte,
no sabrán desvestirse
de sonidos
para tenerte dentro,
rehén feliz de este silencio
varado, tanto tiempo.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Mirar es tu camino

Por el camino vivo
de tu mirada,
cuántas lunas rocían
su danza amarga.

Por el amor oscuro,
viento de plata,
breve alcázar de sombra,
labios de agua.

Lluvia que siembra
el cristal derramado,
tan larga espera.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Dejé tu noche

Dejé tu noche,
atrapada en la pereza de tus pasos,
abandonada
como un ángel roto,
mojada del olor de la derrota.

Compré tus manos a la lluvia;
el rumor de sus caricias
como una huella humilde
me lo trajo el viento
envidioso y ausente.

Bebí el olvido
robusto de tus besos,
el árbol de tu cuerpo
sus ramas de placer,
y la delicia sucia de las hojas
suaves como lágrimas.

Deseo este destierro,
el extenso sabor de las semanas,
la pureza salvaje que se pudre
tercamente
en el paisaje seco de mi boca.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Te pondré unas letras

Te pondré, sabes, amor,
solo unas letras:
trampas para el deseo,
espejismos de nieve, las palabras
traerán aquí el sabor,
la delicia menuda de sus ecos.
Como un muro de sombra,
o una esperanza oscura,
sellarán su silencio en el susurro
callado de las letras;
no habrá sino vacío y leves huellas,
surcos de luz inesperada.

domingo, 6 de octubre de 2013

Memoria rebelde

Es el infierno de los labios,
la amargura salvaje de la boca,
el resplandor impuro
con que alienta el deseo,
la marisma huidiza,
sigilosa,
la soledad densa del placer,
la inesperada
forma de romperse
a tirones
el pensamiento mismo;
la gruta oscura, luego,
en que resuena enloquecido
el estruendo inextinguible
y hueco de reír
y reír,
por todo el cuerpo.
Es solo eso, sí,
nada más;
no sé domesticarlo,
qué quieres que te diga:
se me insolenta
en el refugio oscuro del recuerdo.



viernes, 4 de octubre de 2013

Devoraré tu soledad

Devoraré tu soledad,
como una sombra
de sabor a pereza y a silencio.
Y en la certeza plena
de tu boca
morderé la amargura
iluminada,
la suavidad doliente
y la palabra.

Ay, qué largamente dejas
el rastro de tu voz
por la memoria
del camino aturdido de besarte.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Hecha de sombra

Estás hecha de sombra,
de humo tal vez y de recuerdo.
Como una voz que deja
mansamente
su huella en la arena del silencio.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Voy a escribir tu piel

Voy a escribir tu piel,
igual que agua;
tu humedad
lánguida y lenta;
el aire luego
a bocanadas
de tu olor oscuro,
tatuado en los labios
que lean tu sabor
lejano y denso.
Y así, desnuda,
mojada de silencio,
de esa luz tenue
y de pereza,
te rebosa la aurora
de lunas que dibujan
la pulpa de su voz
y su deseo,
en la mañana dulce
de tu cuerpo.


martes, 20 de agosto de 2013

Dilo, anda

Di flor, aliento, sal, espacio, insecto
repiqueteando en mil látigos eléctricos;
di abundancia, humedad, deseo, boca
que navega abandonos de piel plena;

di agonía, cristal, silencio, nube
desvivida en los copos manantiales,
breve umbral; di canción, sed espaciosa
rebosante en los labios encendidos;

di que puse en tu cuerpo tres abriles
como cruces de hielo enamorado,
que me puedes matar de miel espesa;

di que fuiste un azar evanescente,
una espada de sangre azucarada;
di deseo, y di llanto, entrelazados.

lunes, 12 de agosto de 2013

¡Amada!

¡Amada! Evocaré tu voz como una luz desnuda,
una espada de pluma, abandonada
junto al cauce y la sangre, ya despierta.

Me cubrirá de heridas de esplendor,
vuelo y nido de viento enamorado
y en su cobijo
rebosará de orugas plateadas
mi piel, como un pino que sangra
alimentando lenguas y caminos.

Serás cuna del grito y del gemido,
torre de las tormentas,
alcázar de la espuma y de los besos,
girasol de las lunas vagabundas,
goce de los sentidos
dulcemente en la sombra derribados.

Destilaré tus labios en mi alma,
dormitará sonriendo tu recuerdo
y tus ojos,
hijos de la ternura y la presencia,
dibujarán abejas en mi boca,
temblor, dulce temor, placer huidizo.

¡Ah, mi amada, tu voz, igual que un fruto,
pulpa de piel sedosa,
jugo de azar oscuro, espejo herido!
Murmura ahora mi sangre su silencio,
te requiere, te nombra,
y te invoca a la cumbre de los cuerpos.