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jueves, 31 de marzo de 2011

Un soneto

Me has dejado cautivo, al otro lado
de un espejo mellado de amargura,
ya no pruebo la voz de tu hermosura
ni el pan de tu silencio enamorado.

Preso en este cristal, busco embriagado
el agua de tu boca y su frescura;
solo acierto a sufrir la mordedura
de un recuerdo de sal deshabitado.

¿Para siempre he de ser el prisionero
condenado a reflejos y apariencia,
sin que moje tu imagen esta suerte?

He tallado en la luz un ángel fiero
que dibuje en tus ojos mi presencia
y así manche tu vida con mi muerte.

jueves, 9 de julio de 2009

Plegaria de discípulo

Ah, tu boca, palacio de la hondura,
reino de la humedad dulce y precisa,
no sé negarte con palabras negras
pues la luz de besarte me desborda.

Pon de nuevo en mis labios el silencio
incendiado de golpe en tu saliva,
fuego griego de menta naufragada,
niebla densa de llama y de gemido.

Por el oscuro torso de la noche
trepa la sombra y busco traicionarte
con un beso de sal en la mejilla.

Pero grito tu nombre y calla el gallo,
y voy preso al calvario de abrazarte,
de morir en la cruz de tu memoria.

martes, 15 de julio de 2008

Me desnudas de sombra

Me desnudas de sombra y nieve oscura
si te busco la vida por tu boca,
venenosa y callada sepultura,
ángel de la humedad que me convoca.

El sabor de la luz, la singladura
por tus labios me embrida y me desboca,
una espuela de hielo y de dulzura,
un estrella jugosa que me toca.

En tu enjambre de fuego me detengo,
no dibujo la voz ni la memoria,
fijo el rumbo en el ancla de besarte.

Y amotino mis manos y prevengo
que has de ahogarme de amor para tu gloria,
traspasarme el costado parte a parte.