Busco tu boca:
menta y caricia,
y niebla, y sombra.
El rubor de los besos,
su voz, tan honda.
Mostrando entradas con la etiqueta beso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta beso. Mostrar todas las entradas
sábado, 19 de febrero de 2011
viernes, 12 de noviembre de 2010
Memorias de un beso
Beso que dibujaste nube y vuelo,
nutria de voz mojada en cauce vivo,
en ti fue tanta luz y tanto fruto,
tanta dulce condena a labio y agua.
Es de niebla y de sed la boca oscura
de la luna de ausencia enrarecida.
Seca sombra y recuerdo que escarnecen
por la lengua una sal mártir y ciega.
Sabe a ruina y a nada esa delicia
viuda de no lamer por tu saliva
todo el mar a rebujo de tu aliento.
Cuanto me roza, amor, aire podrido:
que no inunda de nuevo tu sabor
la arenosa invasión de desearte.
nutria de voz mojada en cauce vivo,
en ti fue tanta luz y tanto fruto,
tanta dulce condena a labio y agua.
Es de niebla y de sed la boca oscura
de la luna de ausencia enrarecida.
Seca sombra y recuerdo que escarnecen
por la lengua una sal mártir y ciega.
Sabe a ruina y a nada esa delicia
viuda de no lamer por tu saliva
todo el mar a rebujo de tu aliento.
Cuanto me roza, amor, aire podrido:
que no inunda de nuevo tu sabor
la arenosa invasión de desearte.
domingo, 2 de mayo de 2010
Estos besos
Te dejaré en los labios
mi voz, como una fruta ávida,
espesa y apacible,
con su sabor extenso
a sueños negros y a reflejos.
Prenderé de tu sed
el anhelo mojado
de pulpa llena y fresca,
la música suave
de las bocas que besan
profundidad, y luz,
y viento, y tiempo.
Nunca recordarás, amor,
surco alguno más dulce,
estela más mordida,
o espumas más celestes.
El ángel de tu lengua
en la mía se embriaga
de semilla y de nube,
y de saliva, y de ola.
Es la materia húmeda
que vive en estos besos.
mi voz, como una fruta ávida,
espesa y apacible,
con su sabor extenso
a sueños negros y a reflejos.
Prenderé de tu sed
el anhelo mojado
de pulpa llena y fresca,
la música suave
de las bocas que besan
profundidad, y luz,
y viento, y tiempo.
Nunca recordarás, amor,
surco alguno más dulce,
estela más mordida,
o espumas más celestes.
El ángel de tu lengua
en la mía se embriaga
de semilla y de nube,
y de saliva, y de ola.
Es la materia húmeda
que vive en estos besos.
sábado, 11 de octubre de 2008
Me basta a veces el silencio
Me basta a veces el silencio
para saber que no queda esperanza,
o deseo. Solo un espacio,
una llanura exhausta que se hunde
en la voracidad del horizonte.
Es extensa y en ella
el sol derrama una constante
lluvia de luz. No, no es deseo
lo que me trae de nuevo hasta ese cuerpo
tendido junto a mí, todo ya espera
que ansía recibir de mí el preciso
empuje y ritmo de un amor que expira
como un cofre de sombras, ya vacío.
Es hambre pura de los labios,
o mejor dicho, de los besos, esa espada
de húmeda muerte enfurecida.
para saber que no queda esperanza,
o deseo. Solo un espacio,
una llanura exhausta que se hunde
en la voracidad del horizonte.
Es extensa y en ella
el sol derrama una constante
lluvia de luz. No, no es deseo
lo que me trae de nuevo hasta ese cuerpo
tendido junto a mí, todo ya espera
que ansía recibir de mí el preciso
empuje y ritmo de un amor que expira
como un cofre de sombras, ya vacío.
Es hambre pura de los labios,
o mejor dicho, de los besos, esa espada
de húmeda muerte enfurecida.
miércoles, 21 de mayo de 2008
Invitación
Toca mi voz hueca y desnuda
con tus dedos oscuros,
como dardos sedientos,
como seda
hilada en sombra.
Sorbe los ecos
hondos, precisos,
de pasos que se pierden
por la garganta seca
callada y desistida.
Besa mis labios yertos
fríos, pulcros,
algo entreabiertos
para beber tu voz
en el sepulcro breve de mi boca.
con tus dedos oscuros,
como dardos sedientos,
como seda
hilada en sombra.
Sorbe los ecos
hondos, precisos,
de pasos que se pierden
por la garganta seca
callada y desistida.
Besa mis labios yertos
fríos, pulcros,
algo entreabiertos
para beber tu voz
en el sepulcro breve de mi boca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)