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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Primera palabra

Sería tan hermoso
recordar cómo en mis labios
se abrió paso por fin
una palabra... Suave y húmeda,
llenó su cuerpo frágil
con la sutil materia,
la miel paciente de los besos.
Y ya, oscura suavidad de boca,
se volvió de repente
en luz sonora y firme,
en el destello mágico del verbo.
Se hizo voz de mi carne,
palabra de mi cuerpo,
aurora de sonrisa,
nombre para la querencia y el deseo.
Sí puedo recordar, en cambio,
(y es aún más hermoso)
cuántas veces se han muerto mis palabras
ahogadas
vencidas en el dulce mar del beso.
Cuántas alas han roto entre tus labios,
cómo, mojadas otras veces
en el silencio y el deseo,
han dejado ya apenas su silueta
sobre el papel desierto.
Y sin embargo, ¿sabes,
di, lo más hermoso?
Que dibujen por fin
en tus ojos
la caricia flexible
la miel eterna y leve de su vuelo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Reencuentro

Mucho tiempo sin escribir. Y a cada día le cuadra su página. Pero no siempre se plasman las palabras. Aletean erráticas por el pensamiento, sin anidar en el refugio de una frase, de una sintaxis moldeada y precisa.

Estos días he leído cosas de burkas y gripes, de normas y leyes, reflexiones de política general; he visto el paso de las gentes, reparando a veces en las miradas hurtadas y fijas en un destino concreto y exigente, a veces en el andar de quien ignora y no se cuida de adónde se dirige.

Y no es sólo que de todo esto quiera opinar, o simplemente que piense en enfocar y tomar la instantánea que abruptamente capta una mirada irreflexiva. Es también que no pequeña parte del placer de vivir consiste en poner vestidura de palabras a la desnuda naturaleza de la experiencia fría. Esa fina destreza con que el lenguaje pugna por entender, al tiempo que desliza su quirúrgica incisión sobre la piel de lo vivido.

Espero que poco a poco podré dejar aquí lo que al descuido fermenta y madura en la mente. Y que pueda complacer a los que por aquí paseáis, amablemente, cada tanto.