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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Catalunya lliure i proletària: respondiendo a un comentario científico


La cosa es algo larga, pero me ha conmovido tanto un comentario que he decidido contestarlo como Dios manda. Ya sé que es un error hablar con gente sin rostro, pero... me puede el orgullo, qué le vamos a hacer. Y como esta es mi casa, pues.... Ahí va.



Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Comunistas y esteladas: un comentario en el blog d...":

Soy el anónimo 1r.

No sé ya cómo explicarlo. Es mucho más sencillo presentarse con un nombre, aunque sea inventado. Más sencillo y más elegante. Pero claro: nuestros activistas se chiflan con las máscaras vacías.



El planteamiento que hago no tiene nada de doctrinario, sino que es una radiografía de la realidad política actual. Que mi solución sea marxista es otro tema. 

Observemos el uso de la palabra radiografía: Transmite la idea de que es un observador científico, imparcial, capaz de diagnosticar y ver lo que el ojo no puede ver a simple vista. Menos mal que estamos en las manos de un gran profesional. El matiz es que su solución es marxista. Su diagnóstico, objetivo. La medicina que nos propone, venenosa. La historia del siglo XX testimonia en mi favor... 



Negar que la iglesia lleva varias manifestaciones anti-Avorto entre otras en la capital del reino con mucha afluencia seria de miopismo. Que en Catalunya no consiguen congregar ni 200 es una realidad.

¿He hablado yo de la Iglesia? ¿Qué tiene que ver el aborto y el uso que el catolicismo oficial hace de él con el asunto que tratamos, que es la independencia de Cataluña, capitaneada por Mas y a la que se suman los alegres somatenes llenos de radiólogos marxistas...? El aborto es un tema del que he tratado en este blog. Si nuestro anónimo es curioso, que busque el post. Seguro que lo localiza con sus rayos X.... 

Por otro lado, si este curioso premio nóbel siguiera un poco algún estudio de antropología o historia, quizá sabría que se ha transferido en Cataluña y el País Vasco la sacralidad del Altar Carlista a la bandera inventada, cuasibritánica, o a la cuatribarrada trufada de estrella cubana. Le daría bibliografía, pero seguro que prefiere la teología marxiana o marxistoide, así que para qué perder el tiempo. 

¡Ah, sí, claro...! El comercio con Cuba de esclavos, donde la diligente burguesía catalana liberal capitalizó su industriosa iniciativa. Y el Modernismo nostrat, esos edificios minuciosos que rezuman sangre negra, pues con ella se financiaron... Bueno, y con los aranceles que la clase dirigente madrileña impuso para favorecer artificialmente el desarrollo de la industria vasca y catalana. Curiosamente las dos naciones que una vez explotado el mercado hispánico quieren marcharse a otros porque sufren aquí terribles expolios fiscales...



Que el poder político español está asentado en terratenientes en el sur y centro (viven de la PAC europea) y en empresarios dedicados a tan grandes sectores que crean valor añadido (ironía) como la construcción, petrolífera, gas y una textil es otra realidad (nótese que parte de ese poderío es fruto de la colonización en Sudamérica i el control de su mercado).

No nos detengamos en minucias como el estilo o la ortografía... Ahora va a resultar que la PAC europea es un invento maléfico de los terratenientes del sur y centro. No tiene nada que ver con el victimismo avellanero de cierto clan ya despojado del poder, pero que sigue mamando presupuesto. Esos son espíritus puros. Gente que tunean el coche a costa de los impuestos que pagan en Marte. O que se van a discutir de geografía con asesinos confesos y encapuchados (otros héroes anonymous), sin avisar a su presidente de la travesura. Bueno, pero como en Cataluña tenemos menos memoria histórica (reciente) que las gallinas... 

Pero me voy del tema. Claro, claro. Los éxitos de las multinacionales españolas son una consecuencia del malvado colonialismo hispano en América. O sea que si Zara abre tiendas sin parar en Asia, eso es culpa de Cristóbal Colón. Y viva Chávez, etc. Las petroleras, seguro que en cuanto los malvados españoles sean expropiados por grandes redistribuidores de la riqueza como Cristina, la nueva Evita Perón de los Descamisados, harán llegar generosos programas de cooperación a todos los rincones del Tercer Mundo. Gestionados por Radiólogos Sin Fronteras. Tope. No digamos las telecomunicaciones, otro instrumento del paleofascismo hispánico imperialista. Cuando CataTel o TeleCat sea el emporio mundial de la telefonía móvil, no lo duden ustedes: jóvenes ahora anónimos y marxistas gestionarán esos gigantes emergentes con proletaria solidaridad.



Mientras tanto en Catalunya El Prat supera Barajas, aumenta el turismo y tenemos técnicos en biología y tecnología además del segundo puerto del mediterráneo.
Que aquí (Catalunya) la derecha, liberal como Merkel es diferente a la derecha española (Rajoy) conservadora ex-franquista es otro echo evidente de radiografía de la realidad no de un relato marxista caduco.

¡Anda! Ahora resulta que la actividad económica es buena si es de escala mediterránea. Hombreeeee. El Prat, faltaría más. Eso es economía real, no especulativa. Importa poco que sea el resultado de unas Olimpiadas, las del 92, a las que nuestro anónimo analista seguro que opuso su férrrea crítica anticapitalista, como ejemplo de alienación, opio del pueblo, etc. etc. O puede que no hubiera nacido. O que se encontrara estudiando Radiología Liberal Fenomenológica, un máster de esos de La Habana. Allí le enseñaron que la biología o la tecnología solo se estudian en Barcelona. Que el desarrollo del puerto y el aeropuerto de la capital catalana no tienen nada que ver con el hecho de ser un punto de acceso estratégico al mercado peninsular, sino que los cruceros y mercantes vienen a nosotros para extasiarse ante esta milenaria cultura e impregnarse de su espíritu emprendedor liberal... ¿Pero no era nuestro caballero enmascarado un confeso marxista? ¿Cómo sucumbe ante los encantos de la Merkel y Mas? ¿No se acuerda de Rosa Luxemburgo? ¿No tiene una palabra para Andreu Nin? Bueno, claro que estos pobres mártires no habrían entendido el tacticismo de vuelo gallináceo. Esa idea de: separemos Cataluña de España, pues es liberal y europea, y en ella podremos hacer el laboratorio de una revolución exportable al resto de Europa... España ex franquista, claro... Todo esto es evidencia radiológica, no un relato marxista caduco. Noooooooo. Qué vaaaaaaa



Hacer ver que CIU, ERC, SI, ICV, PSC son elementos extraños y estúpidos, y que la gente que sale a la calle es estúpida no tiene ninguna base más que un intento de superioridad que contrasta y choca con la dosis de relativismo que escupes en el resto de tu escrito.

Nunca he dicho tal cosa. Quizá nuestro radiólogo podría leer a Marx y su análisis de Napoleón III. Si tiene un ratito. Igual se daría cuenta, entre placa y placa, de que Mas puede querer ser Napoleón III (Bonaparte queda para Pujol en la economía de escala catalana). Y los partidos de izquierda, los tontos útiles que sustenten su trono para quedar fuera de juego de inmediato, una vez colocada y engordada la elite que dirige y parasita el fondo de verdad de la izquierda real. Lea, lea.... Al ilustre Carlos Marx. Yo ya lo he hecho.

Luego dice que intento ser superior. No, hombre, no. Intento pensar... Luego me acusa de relativismo. Claro, él tiene de su parte la Verdad Revelada por los Rayos Equis. Y mi escrito es un escupitajo. Claro. Como radiólogo, quiere además muestras de mis pulmones. Va a ser eso. Qué grande. Quiere diagnosticarme bien y curarme de relativismo. Lo malo es que lo contrario de relativismo es... Absolutismo. Lo que nos devuelve no ya a Napoleón, sino a Luis XIV, quizá lo más parecido a Stalin que pudo dar Francia. Y la verdad, pasando del tema, jefe.


No se de que eres profesor, pero como mínimo tienes poco conocimiento sobre teoría política, legal, así como de movimiento social que estaría encuadrado en sociología como del económico. Periodista?? Lo digo por eso de escribir mucho y bien pero diciendo poco y mal.

Ah, claro. Sé poco de teoría política. De qué época, caballero. ¿Hablamos de Tucídides? ¿De Hobbes? ¿Hegel? ¿Adorno? ¿Lukács? Esos me los he leído... ¿Popper? ¿Hayek? Uy, perdón, que esos son herejotes, que seguro que arderían en presencia de la momia sacrosanta de Lenin... Vigile su sintaxis, de paso. Y bueno, a santo de qué le digo lo que leo. Si usted ni me dice cómo se llama... ¿Lo ve? Qué importante es la cortesía...Periodista, me cree. No es un piropo, pretende acusarme de superficial, de buen escritor sin contenido real. Claro, el radiólogo sí que dice mucho y todo acertado. Hombreeeee. Dónde va a a parar...



No se trata de que quieres ser (sirve para considerar-te catalán o español) sino que sujeto de soberanía quieres que gestiona tu realidad diaria. Ir al hospital, denunciar una infracción, ir a escuela son hechos que puedes realizar porque una comunidad decide organizarse y gestionar-se. Si no somos nada y paseamos como almas en pena por el mundo, difícilmente tendrás nada.

Bueno... Aquí ya ni profesor ni periodista. Aquí ya me ha degradado a subnormal profundo, tal y como escribe con ejemplitos para tontos. Sin comentarios. Y habla de sujeto de soberanía. Un marxista. ¿Sabrá en qué jardín se está metiendo? Bueno nada... Yo le receto Kant, el Kant moralista. Le ayudará, si es que lo entiende, que lo dudo...




Y ese es el debate. Catalunya quiere gestionarse, y no hay ningún motivo real para impedírselo. Solo el relativismo absurdo que defiende el statu-quo salido de una dictadura donde el ejercito amenazaba mientras de hacia la transición puede estar en contra (a parte de los propios herederos del franquismo).

La repanocha. Cataluña quiere. Observen la frase. Esto sí que es idealismo barato. De Crist i Catalunya, de Jordi Pujol, hemos pasado ya a la hipóstasis total. Ahora Catalunya es un ser real, con voluntad propia. Y quiénes somos los mortales para enfrentarnos con semejante deidad olímpica, claro... Relativistas absurdos, no Absolutistas Objetivos Radiológicos. Nada, nada. Paso a la Nación en Marcha.  No seamos franquistas militarotes... Y no recordemos que los abuelos de Mas eran todos franquistas, no, no... eso es demasiado recordar... Si Catalunya pide paso, pues adelante. Nada que objetar, claro.



El tema lenguas, si quieres habla con psicólogos y filólogos sobre como condiciona la forma de pensar y estructurar un idioma. Con eso no digo que seamos tan diferentes a los españoles, en general los latinos tenemos una base muy parecida. Pero bien, en tu mundo de relativismo supongo que nada existe i todo vale.

Mejor me callo. Herder y otros fundadores de supersticiones de Cuarto Milenio que nuestro científico consume acríticamente... La lengua es el alma del pueblo... Qué le vamos a hacer. Luego, caractereología barata, los latinos, etc. Dios mío. Es un científico el que habla. Un respeto. No lea usted, no. Escuche campanas, eso, sin saber dónde...



La izquierda comunista trabaja por el cambio social y sabe que la independencia facilita ese objetivo. Y así se ha posicionado toda la izquierda, des de la parlamentaria a la extraparlamentaria, des del partiducho trotskista al estalinista. Donde el menos independentista pide una confederación de pueblos con libre autodeterminación.

Aquí ya asoma la patita. Es comunista el nene. Y trabajador, hombre. Y práctico. Como la independencia nos lo pondrá a huevo, marchemos todos juntos, troskistas, estalinistas, iniciativos, etc por la senda de la independencia y la autodeterminación. Hacia la revolución final. Emocionante. La ciencia ha hablado. Cataluña quiere. La lengua nos conforma. Qué hermoso. 



Como decía Chesterton, lo malo no es dejar de creer en Dios. Lo peor son los sucedáneos que ocupan el altar vacío. Patrias latinas, lenguas milenarias, relatos inmarcesibles, radiologías objetivísimas, teorías políticas absolutas.... 

Vamos, que me he convertido. Emocionante de veras.

Visca la terra y olé.

miércoles, 10 de febrero de 2010

El fraude del marxismo

Los grandes hitos del pensamiento de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX se caracterizan por redefinir la categoría de persona como base del pensamiento ético y político. Schopenhauer, Nietzsche, Freud, incluso Marx, tratan de superar el Humanismo rencentista, de cuño clásico, que había recorrido prácticamente sin crítica la filosofía de la Modernidad. Del Siglo de las Luces ha emergido un nuevo afán por redescubrir el ser humano, abordándolo desde nuevas perspectivas y anexionando territorios nuevos en la inacabable exploración, para fundamentar nuevos modos de imaginar, e incluso profetizar, el orden político al que la Historia parece conducirnos.

Importa, en definitiva, bien poco que esas profecías se basen en una teoría del valor en el sentido económico como palanca para transformar la Historia, aun desde el ambiguo augurio de que dicha transformación es ineluctable. ¿Dónde queda, en efecto, la indeterminación o libertad personal del pensador alemán? Si la mutación del capitalismo al socialismo es el destino de la Historia, ¿qué sentido tiene tomar parte activa en este proceso, de no ser que Marx en el fondo se conciba a sí mismo como un agente histórico de primer orden, una especie de profeta del materialismo científico, no demasiado alejado de las figuras del Antiguo Testamento? Tendríamos que recurrir a un bucle hegeliano, para explicar que la misma personalidad de Marx es fruto de la astucia de la razón, de las contradicciones sociales que él transforma en conciencia crítica, luego incrustada en la conciencia de clase del proletariado como combustible del proceso.

El hecho, en definitiva, es que el ser humano es concebido como un prisionero de su pertenencia de clase, de la cual se ha de emancipar superando la lucha que lo arrastra en su devenir contradictorio. Postular como alcanzable el equilibrio en la sociedad comunista supone proyectar un ideal humano solo realizable en un ordenamiento social donde la alienación sea imposible, donde el valor de las cosas no resida en su potencialidad de mercado, sino en su directa inserción en la necesidad que tratan de cubrir. El hombre comunista es un ser carente de deseos no predecibles, es una suerte de conciencia mecánica que produce bienes para satisfacer necesidades planificadas propias o ajenas, sin albergar expansión o invención alguna del deseo, como una realidad cuya satisfacción pueda aplazarse y acumularse en forma de capital. Es un engranaje en una máquina gigantesca de ingeniería, que aporta sus capacidades para obtener a cambio satisfacción de sus necesidades, que deben ser, por definición, homólogas a las de sus semejantes. No hay, pues, creación, innovación, sino ciclo, repetición. El individuo deja de ser tal para convertirse en un mero avatar de lo Humano. No existe en el comunismo posibilidad de obrar mal, de elegir, pues toda elección deviene irrelevante. La persona está constreñida a la virtud, entendida como el perfecto encaje de lo particular en el nicho prediseñado de lo social. Evidentemente la utopía comunista puede afirmar que dicha mecanización del trabajo no es una deshumanización, sino al contrario: se trata de la necesaria supresión del deseo, profundamente perturbador, en el ámbito de la producción para reordenar la vida especializando la parte irracional o creativa en lo que podríamos llamar tiempo de ocio. Bien es verdad que divorciando el deseo del negocio, ahora imposible en términos de lucro personal, impedimos la pretendida explotación laboral, pero no es menos cierto que atribuimos a la persona una capacidad de disociación de la conciencia que no parece casar con ninguna realidad histórica conocida. Creatividad y economía no tienen por qué concebirse como entidades incompatibles: es más, si analizamos el pasado, encontraremos que las grandes innovaciones tecnológicas se entrelazan con las transformaciones sociales de tal modo que se hace muy apriorístico atribuir el papel de causa única de los cambios a la propiedad de los medios de producción, ya que la llamada producción no opera siempre de la misma manera ni aporta siempre soluciones a las mismas necesidades, sino que éstas, en realidad, también cambian substancialmente, y arrastran mutaciones que producen nuevas formas de producción.

Marx cree haber descubierto en el proletariado un fondo de bondad natural, una suerte de buen salvaje embrutecido por la explotación capitalista, al que hay que devolver a un estado natural y postindustrial, donde la tecnología moderna actúe al servicio de todos los hombres por igual, en una especie de macrofalansterio mecanizado que es la sociedad comunista. Como un demiurgo fabril, Marx repartirá su pan cotidiano y su felicidad socialista en un mundo justo que es su propio espectáculo, su propio circo monumental, donde los túneles de los ferrocarriles subterráneos se alumbrarán con las lámparas de los aristócratas, donde no existirá la envidia porque no habrá tampoco propiedad privada. De hecho, el problema es que la sociedad comunista es imaginada como feliz, exactamente en la medida en que no es ya capitalista. Es decir, la felicidad tiene una base negativa, una suerte de continuada celebración de la redención. Hegelianamente, contiene la tesis y la antítesis precedentes, aun superándolas. Pero el hecho es que dicha satisfacción de haber dado muerte al capitalismo, lejos de procurar una felicidad intrínseca, solo supone un punto de partida para la compleja red de relaciones sociales que siempre e inevitablemente se entablan entre los individuos y que es donde se produce y desarrolla lo humano. Esa compleja red de relaciones, contrariamente a la profecía marxiana, no se basa en el ser moral de cada individuo socialista. No hay un plus de bondad adquirido (o recobrado) y consolidado por el mero hecho de haber sido educado y vivir en el socialismo. La misma telaraña de rivalidades, de atracciones y rechazos, de amistades y odios, de intereses, que siempre han definido el desarrollo de la vida en común se ponen en marcha aun en unas condiciones de economía restringida o disfrazada y retornada a las catacumbas del trueque y del mercado negro.