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jueves, 26 de septiembre de 2013

Frau Merkel y España

Frau Merkel determinará, según parece, el valor real de las aportaciones de los trabajadores españoles para el sustento de sus jubilados. No solo debemos congratularnos de que decida ya hace tiempo el sueldo de nuestros perezosos funcionarios, congelado de nuevo merecidamente en hielo fósil. Incluso deberá determinar, por nuestro progreso, hermanos, cuántas proteínas podrá agenciarse a céntimo pelado una viuda hispánica, un pensionista de caminar tembloroso, de esos que quemaron su vida en el tajo desde los doce o los catorce años. Sí, esos que cambiaban prematuramente el polvo demorado y blanquecino de la tiza por la amenaza silenciosa del grisú traicionero,  justo esos. O aquellos otros que ajustaban las piezas de los vehículos germanos, estabulados en las fábricas de la racial Baviera. Todos, amigos, todos esos abuelos encantadores sin excepción compartirán por igual el destino y el derecho de legarnos un futuro absolutamente espléndido, europeo, competitivo, laborioso. Cuajado de minijobs de 400 euros para jóvenes sonrientes y austeros, medicamentos copagados por ancianos raquíticos, bancos gloriosamente reflotados, como icebergs mastodónticos de corazón helado. Universidades recalificadas en Eurovegas múltiples, hongos tabáquicos que devorarán hectáreas al servicio de la ludopatía desembarcada desde aeropuertos teutones y británicos. Qué decir entonces, cómo no agradecer el maná venturoso con que nuestra gloriosa moneda común nos riega generosamente. Hace crecer felizmente precios nunca imaginados, que nos llenan de asombro y gratitud ilimitada. Cómo íbamos a soñar, en nuestro aislamiento africano, que alcanzaríamos el privilegio europeísimo de pagar en gruesos marcos doblados, ahora trasvestidos en euros, las escuálidas barras de pan gomoso y fugitivo que tan apenas nos sacian. Que nos permitiríamos el lujo señorial de apoquinar varias veces a las patrióticas empresas eléctricas españolas los kilowatios que menudean en las bombillas salvíficamente ecológicas con las que mimamos el medio ambiente patrio. Y qué decir de esa monarquía ejemplar, espejo de virtudes, asombro de naciones, esa familia austera, espartana, que nos representa tan dignamente, resignados servidores del pueblo, abnegados en sus vidas grises y laboriosas, desprendidos de cualquier complicidad con el vacuo lujo y la ostentación superficial y vana.

¡Oh patria feliz, oh venturosa España, cuna de santos, martillo de herejes, gloriosa reserva espiritual y carnal en tus macroprostíbulos, asiento de virtudes heroicas en tus casinos humeantes y gigantescos, tú, que felizmente te despojas de médicos y profesores parásitos, de arbitristas investigadores, tú, piel de toro herida, que te rehaces en festejos raciales, que aplaudes y jaleas millonarios unineuronales de calzón corto, héroes forjados en el duro ejercicio del deporte dopado y los sueldos fiscalmente opacos, patria de políticos sobresueldosos, de pícaros patriotas que te esquilman en parlamentos palabreros y huecos, reino de la dieta y el chanchullo, quintaesencia del delirio legislativo, país dichoso, afortunado una y mil veces, arrodíllate, póstrate sonriente ante la nueva, la única, la emperatriz democrática y germana, la nunca como se debe alabada Frau Merkel! ¡Oh tú, mujer de acero, santa matrona de la Democracia que respiramos y adoramos, en espera fiel y solícita del progreso con que nos cubrirás por siempre, gloria a ti, gloria eterna, eterna, eterna!

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Tiene sentido el patriotismo de la Tercera República?

Qué otra cosa habría de ser esa España nueva que la plaza de primavera donde volaban los sombreros, el jardín sonoro de los desahuciados de hoy, la ruidosa herida de los lápices infantiles sobre papeles mudos, las guitarras doblando por los reyes falsos, aflamencadas, gozosas; Lorca, en las plazas, como un Sófocles de sangre y de barraca renovada; la luz del agua iluminando el hambre de los campos, la sed de viento húmedo y festivo.

Qué otra sal, sino la que llena la espera de agonía, habría de dejar el cadáver borbónico reseco, estatua que contempla eternamente viejas sodomas y gomorras de banqueros y falsos jerarcas sepultados. España sin Europas que dibujan fríamente mapas de suicidas, cuajados en sangre de griegos y chipriotas, de irlandeses y lusos. Una España de mujeres que barren las mareas de billetes falsos, país de Marianitas Pinedas, de votos entusiásticamente femeninos.

La República que nace, de nuevo, que revienta todos los pulmones de la desesperanza. Que hermana y une, que sueña caracoles de fuego por la espalda curiosa de las nubes. España, otra vez caballo verde para la poesía, sangre para este mar hecho de alcobas, medida exacta de la Tierra Vieja.

República de Abril. Alborada de un cielo redimido. Esperanza, fe, caridad. Hermana loba. Franciscana. Vieja Europa que sonríes, de nuevo en nuestros labios: carmesíes, dorados, lilas. Atenea, hecha de luz y de olivo. Pan y vino. Viva.

Viva la República.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Catalunya lliure i proletària: respondiendo a un comentario científico


La cosa es algo larga, pero me ha conmovido tanto un comentario que he decidido contestarlo como Dios manda. Ya sé que es un error hablar con gente sin rostro, pero... me puede el orgullo, qué le vamos a hacer. Y como esta es mi casa, pues.... Ahí va.



Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Comunistas y esteladas: un comentario en el blog d...":

Soy el anónimo 1r.

No sé ya cómo explicarlo. Es mucho más sencillo presentarse con un nombre, aunque sea inventado. Más sencillo y más elegante. Pero claro: nuestros activistas se chiflan con las máscaras vacías.



El planteamiento que hago no tiene nada de doctrinario, sino que es una radiografía de la realidad política actual. Que mi solución sea marxista es otro tema. 

Observemos el uso de la palabra radiografía: Transmite la idea de que es un observador científico, imparcial, capaz de diagnosticar y ver lo que el ojo no puede ver a simple vista. Menos mal que estamos en las manos de un gran profesional. El matiz es que su solución es marxista. Su diagnóstico, objetivo. La medicina que nos propone, venenosa. La historia del siglo XX testimonia en mi favor... 



Negar que la iglesia lleva varias manifestaciones anti-Avorto entre otras en la capital del reino con mucha afluencia seria de miopismo. Que en Catalunya no consiguen congregar ni 200 es una realidad.

¿He hablado yo de la Iglesia? ¿Qué tiene que ver el aborto y el uso que el catolicismo oficial hace de él con el asunto que tratamos, que es la independencia de Cataluña, capitaneada por Mas y a la que se suman los alegres somatenes llenos de radiólogos marxistas...? El aborto es un tema del que he tratado en este blog. Si nuestro anónimo es curioso, que busque el post. Seguro que lo localiza con sus rayos X.... 

Por otro lado, si este curioso premio nóbel siguiera un poco algún estudio de antropología o historia, quizá sabría que se ha transferido en Cataluña y el País Vasco la sacralidad del Altar Carlista a la bandera inventada, cuasibritánica, o a la cuatribarrada trufada de estrella cubana. Le daría bibliografía, pero seguro que prefiere la teología marxiana o marxistoide, así que para qué perder el tiempo. 

¡Ah, sí, claro...! El comercio con Cuba de esclavos, donde la diligente burguesía catalana liberal capitalizó su industriosa iniciativa. Y el Modernismo nostrat, esos edificios minuciosos que rezuman sangre negra, pues con ella se financiaron... Bueno, y con los aranceles que la clase dirigente madrileña impuso para favorecer artificialmente el desarrollo de la industria vasca y catalana. Curiosamente las dos naciones que una vez explotado el mercado hispánico quieren marcharse a otros porque sufren aquí terribles expolios fiscales...



Que el poder político español está asentado en terratenientes en el sur y centro (viven de la PAC europea) y en empresarios dedicados a tan grandes sectores que crean valor añadido (ironía) como la construcción, petrolífera, gas y una textil es otra realidad (nótese que parte de ese poderío es fruto de la colonización en Sudamérica i el control de su mercado).

No nos detengamos en minucias como el estilo o la ortografía... Ahora va a resultar que la PAC europea es un invento maléfico de los terratenientes del sur y centro. No tiene nada que ver con el victimismo avellanero de cierto clan ya despojado del poder, pero que sigue mamando presupuesto. Esos son espíritus puros. Gente que tunean el coche a costa de los impuestos que pagan en Marte. O que se van a discutir de geografía con asesinos confesos y encapuchados (otros héroes anonymous), sin avisar a su presidente de la travesura. Bueno, pero como en Cataluña tenemos menos memoria histórica (reciente) que las gallinas... 

Pero me voy del tema. Claro, claro. Los éxitos de las multinacionales españolas son una consecuencia del malvado colonialismo hispano en América. O sea que si Zara abre tiendas sin parar en Asia, eso es culpa de Cristóbal Colón. Y viva Chávez, etc. Las petroleras, seguro que en cuanto los malvados españoles sean expropiados por grandes redistribuidores de la riqueza como Cristina, la nueva Evita Perón de los Descamisados, harán llegar generosos programas de cooperación a todos los rincones del Tercer Mundo. Gestionados por Radiólogos Sin Fronteras. Tope. No digamos las telecomunicaciones, otro instrumento del paleofascismo hispánico imperialista. Cuando CataTel o TeleCat sea el emporio mundial de la telefonía móvil, no lo duden ustedes: jóvenes ahora anónimos y marxistas gestionarán esos gigantes emergentes con proletaria solidaridad.



Mientras tanto en Catalunya El Prat supera Barajas, aumenta el turismo y tenemos técnicos en biología y tecnología además del segundo puerto del mediterráneo.
Que aquí (Catalunya) la derecha, liberal como Merkel es diferente a la derecha española (Rajoy) conservadora ex-franquista es otro echo evidente de radiografía de la realidad no de un relato marxista caduco.

¡Anda! Ahora resulta que la actividad económica es buena si es de escala mediterránea. Hombreeeee. El Prat, faltaría más. Eso es economía real, no especulativa. Importa poco que sea el resultado de unas Olimpiadas, las del 92, a las que nuestro anónimo analista seguro que opuso su férrrea crítica anticapitalista, como ejemplo de alienación, opio del pueblo, etc. etc. O puede que no hubiera nacido. O que se encontrara estudiando Radiología Liberal Fenomenológica, un máster de esos de La Habana. Allí le enseñaron que la biología o la tecnología solo se estudian en Barcelona. Que el desarrollo del puerto y el aeropuerto de la capital catalana no tienen nada que ver con el hecho de ser un punto de acceso estratégico al mercado peninsular, sino que los cruceros y mercantes vienen a nosotros para extasiarse ante esta milenaria cultura e impregnarse de su espíritu emprendedor liberal... ¿Pero no era nuestro caballero enmascarado un confeso marxista? ¿Cómo sucumbe ante los encantos de la Merkel y Mas? ¿No se acuerda de Rosa Luxemburgo? ¿No tiene una palabra para Andreu Nin? Bueno, claro que estos pobres mártires no habrían entendido el tacticismo de vuelo gallináceo. Esa idea de: separemos Cataluña de España, pues es liberal y europea, y en ella podremos hacer el laboratorio de una revolución exportable al resto de Europa... España ex franquista, claro... Todo esto es evidencia radiológica, no un relato marxista caduco. Noooooooo. Qué vaaaaaaa



Hacer ver que CIU, ERC, SI, ICV, PSC son elementos extraños y estúpidos, y que la gente que sale a la calle es estúpida no tiene ninguna base más que un intento de superioridad que contrasta y choca con la dosis de relativismo que escupes en el resto de tu escrito.

Nunca he dicho tal cosa. Quizá nuestro radiólogo podría leer a Marx y su análisis de Napoleón III. Si tiene un ratito. Igual se daría cuenta, entre placa y placa, de que Mas puede querer ser Napoleón III (Bonaparte queda para Pujol en la economía de escala catalana). Y los partidos de izquierda, los tontos útiles que sustenten su trono para quedar fuera de juego de inmediato, una vez colocada y engordada la elite que dirige y parasita el fondo de verdad de la izquierda real. Lea, lea.... Al ilustre Carlos Marx. Yo ya lo he hecho.

Luego dice que intento ser superior. No, hombre, no. Intento pensar... Luego me acusa de relativismo. Claro, él tiene de su parte la Verdad Revelada por los Rayos Equis. Y mi escrito es un escupitajo. Claro. Como radiólogo, quiere además muestras de mis pulmones. Va a ser eso. Qué grande. Quiere diagnosticarme bien y curarme de relativismo. Lo malo es que lo contrario de relativismo es... Absolutismo. Lo que nos devuelve no ya a Napoleón, sino a Luis XIV, quizá lo más parecido a Stalin que pudo dar Francia. Y la verdad, pasando del tema, jefe.


No se de que eres profesor, pero como mínimo tienes poco conocimiento sobre teoría política, legal, así como de movimiento social que estaría encuadrado en sociología como del económico. Periodista?? Lo digo por eso de escribir mucho y bien pero diciendo poco y mal.

Ah, claro. Sé poco de teoría política. De qué época, caballero. ¿Hablamos de Tucídides? ¿De Hobbes? ¿Hegel? ¿Adorno? ¿Lukács? Esos me los he leído... ¿Popper? ¿Hayek? Uy, perdón, que esos son herejotes, que seguro que arderían en presencia de la momia sacrosanta de Lenin... Vigile su sintaxis, de paso. Y bueno, a santo de qué le digo lo que leo. Si usted ni me dice cómo se llama... ¿Lo ve? Qué importante es la cortesía...Periodista, me cree. No es un piropo, pretende acusarme de superficial, de buen escritor sin contenido real. Claro, el radiólogo sí que dice mucho y todo acertado. Hombreeeee. Dónde va a a parar...



No se trata de que quieres ser (sirve para considerar-te catalán o español) sino que sujeto de soberanía quieres que gestiona tu realidad diaria. Ir al hospital, denunciar una infracción, ir a escuela son hechos que puedes realizar porque una comunidad decide organizarse y gestionar-se. Si no somos nada y paseamos como almas en pena por el mundo, difícilmente tendrás nada.

Bueno... Aquí ya ni profesor ni periodista. Aquí ya me ha degradado a subnormal profundo, tal y como escribe con ejemplitos para tontos. Sin comentarios. Y habla de sujeto de soberanía. Un marxista. ¿Sabrá en qué jardín se está metiendo? Bueno nada... Yo le receto Kant, el Kant moralista. Le ayudará, si es que lo entiende, que lo dudo...




Y ese es el debate. Catalunya quiere gestionarse, y no hay ningún motivo real para impedírselo. Solo el relativismo absurdo que defiende el statu-quo salido de una dictadura donde el ejercito amenazaba mientras de hacia la transición puede estar en contra (a parte de los propios herederos del franquismo).

La repanocha. Cataluña quiere. Observen la frase. Esto sí que es idealismo barato. De Crist i Catalunya, de Jordi Pujol, hemos pasado ya a la hipóstasis total. Ahora Catalunya es un ser real, con voluntad propia. Y quiénes somos los mortales para enfrentarnos con semejante deidad olímpica, claro... Relativistas absurdos, no Absolutistas Objetivos Radiológicos. Nada, nada. Paso a la Nación en Marcha.  No seamos franquistas militarotes... Y no recordemos que los abuelos de Mas eran todos franquistas, no, no... eso es demasiado recordar... Si Catalunya pide paso, pues adelante. Nada que objetar, claro.



El tema lenguas, si quieres habla con psicólogos y filólogos sobre como condiciona la forma de pensar y estructurar un idioma. Con eso no digo que seamos tan diferentes a los españoles, en general los latinos tenemos una base muy parecida. Pero bien, en tu mundo de relativismo supongo que nada existe i todo vale.

Mejor me callo. Herder y otros fundadores de supersticiones de Cuarto Milenio que nuestro científico consume acríticamente... La lengua es el alma del pueblo... Qué le vamos a hacer. Luego, caractereología barata, los latinos, etc. Dios mío. Es un científico el que habla. Un respeto. No lea usted, no. Escuche campanas, eso, sin saber dónde...



La izquierda comunista trabaja por el cambio social y sabe que la independencia facilita ese objetivo. Y así se ha posicionado toda la izquierda, des de la parlamentaria a la extraparlamentaria, des del partiducho trotskista al estalinista. Donde el menos independentista pide una confederación de pueblos con libre autodeterminación.

Aquí ya asoma la patita. Es comunista el nene. Y trabajador, hombre. Y práctico. Como la independencia nos lo pondrá a huevo, marchemos todos juntos, troskistas, estalinistas, iniciativos, etc por la senda de la independencia y la autodeterminación. Hacia la revolución final. Emocionante. La ciencia ha hablado. Cataluña quiere. La lengua nos conforma. Qué hermoso. 



Como decía Chesterton, lo malo no es dejar de creer en Dios. Lo peor son los sucedáneos que ocupan el altar vacío. Patrias latinas, lenguas milenarias, relatos inmarcesibles, radiologías objetivísimas, teorías políticas absolutas.... 

Vamos, que me he convertido. Emocionante de veras.

Visca la terra y olé.

sábado, 19 de febrero de 2011

Exilio (un tanto al modo de Cernuda)

He buscado tus páramos, la herida
de tu gallardo amor por sueños ciegos,
he apurado el silencio de la copa
privada de tu vino y tu palabra.

Apetencia de ti, hambre de tierra
desapaciblemente fértil, voces
agrandadas en ecos engañosos,
sed de besar la boca de tu ausencia.

Mi mirada, rendida mansedumbre,
tibio nido de limbos deshuesados,
tumba para el azar, para el deseo,
cielo negro de lobo evanescente.

Te encontraré en la yema de los dedos,
en la respiración honda y sedosa,
en el veneno sobrio que la muerte
deja en la piel inerte de esta noche.

domingo, 28 de febrero de 2010

Inmigración en la Enseñanza Secundaria

En un documento publicado hace unos años hacía un repaso sistemático de los nuevos riesgos --o retos, si se quiere ser optimista-- a los que se enfrenta la enseñanza secundaria. Señalaba entonces como un problema capital la creciente y masiva inmigración y la deficiente e improvisada estructura con la que se acoge este aporte de población, de múltiple procedencia geográfica y extremada diversidad cultural. A nadie se le escapa que los institutos no solo se han transformado ya irreversiblemente en cuanto a homogeneidad de alumnado, sino que arrostran, además, problemas graves de aculturación masiva e incapacidad creciente para mantener un cierto nivel en la formación, carentes de recursos suficientes y ahogados en la larga y destructiva crisis de fondo causada por la LOGSE.

Si la enseñanza primaria puede aún conseguir cierta integración en edades tempranas, la secundaria acoge individuos ya adolescentes, faltos muchas veces de cultura escolar, de hábitos de socialización, de control familiar eficaz y en una edad más proclive a la rebeldía, nada desautorizada en el contexto frecuente de permisividad e indisciplina.

Nuestros institutos, es cierto, no son exactamente laboratorios, en los que podamos obtener experimentalmente conclusiones válidas sobre la sociedad que se va configurando como resultado de la interacción entre autóctonos e inmigrados de procedencias diversas. Son excesivos los factores de distorsión como para otorgar fiable representatividad a las observaciones saltuarias y sesgadas, recogidas inevitablemente al azar, que todos acumulamos en nuestro recorrido por aulas y pasillos, queramos o no.

En efecto, nuestra mente continuamente trabaja sobre las representaciones teóricas previas, ya sea para añadir motivos al desaliento, si albergamos planteamientos catastrofistas, ya sea para reconfigurar la red de conceptos en la que clasificamos percepciones y conformamos valoraciones. En todo caso, cierta autoridad tiene que conferir la experiencia directa de la difícil convivencia en los centros de secundaria. Somos testigos de un proceso continuo, aunque carezcamos de la capacidad de emitir veredictos o profecías plausibles. Nuestras reflexiones, pues, son testimonios que incorporar al proceso, no tanto sentencias o condenas anticipadas.

En este sentido, podemos afirmar que los institutos no son capaces, ni pueden serlo, de producir una maqueta a escala de una sociedad equilibrada y democrática, respetuosa y capaz de albergar al individuo en un contexto de proyección y posibilidades. Son, por el contrario, instrumentos de contención de la conflictividad social, desprovistos casi por completo de su originaria función formativa de individuos libres, conocedores y responsables. Pueden, tal vez, obtener cierta representación de mínimos de convivencia, pero esa imperfecta y siempre insatisfactoria tarea les convertirá en radicalmente incapacitados para promover al máximo la potencialidad de cada persona. Se ha confundido la accidentalidad de la convivencia con el objetivo definitorio de la enseñanza, que no es la socialización, sino la sustancial mejora y formación de cada ser humano por separado. No es extraño que, en aquellas sociedades en las que el individuo conserva una fuerte identidad de célula básica de la democracia, el fracaso del pedagogismo socializante y mediocre haya provocado la expansión de la escolarización casera como alternativa voluntarista y desafiante al socialismo instintivo de lo políticamente correcto.

Hay, en efecto, una idea espuria y en expansión que enfatiza el carácter comunitario de los centros educativos, con daltónico y deliberado olvido de su función de instruir individuos para que elijan por sí mismos la forma de participación, en la sociedad real, que ellos elijan responsablemente. Una comunidad requiere del asentimiento y aceptación de normas y objetivos por sus miembros, que voluntariamente se aíslan del cuerpo social. A tal definición responden los monasterios, e incluso podría argüirse que ciertos campus universitarios, aislados y concebidos como para-ciudades, podrían encajar parcialmente en tales presupuestos. Los estudiantes profesionales del reenganche y la permanencia suspensiva, los clásicos bohemios de antaño, hogaño revestidos de coartadas ideológicas, no en vano acaban por exigir crecientes capacidades rectoras en el gobierno de tales instituciones. Profesionalizan su naturaleza de hermanos legos que permanecen ad kalendas graecas en la sopa boba de los gobiernitos universitarios. Sobre este modelo de la llamada participación estudiantil, de rancia tradición asamblearia tardofranquista, se concibe la presencia de los alumnos en los consejos escolares. Un elemento más para proyectar sobre el educando la equívoca concepción de que es capaz de decidir cómo debe organizarse su acceso y asunción del conocimiento.

Pero este modelo, claramente irreal y deslegitimador de la autoridad del profesorado, que ya ha producido deletéreos efectos cuando los institutos albergaban una población homogénea, acaba de resultar terriblemente disparatado con la llegada de núcleos numerosos de alumnos inmigrados. Reproducen y aumentan, efectivamente, el discurso de legitimación del capricho infantil como criterio de aprendizaje, pero acogiéndolo como axioma de cada grupúsculo identitario. Así la cacareada integración genera, en realidad, al conjugarse con el infantilismo constructivista, una estructura de compartimentos estancos. Como el sistema no ofrece al individuo una proyección personal de calidad, éste se repliega en su grupúsculo de proximidad racial o cultural, que se convierte en un valladar intraspasable para ser captado hacia el conocimiento emancipador y personalizador. Si además añadimos la desestructuración familiar y la carencia de una sociedad íntegra en la que relacionarse, resultará que no pasará mucho tiempo antes de que los adolescentes inmigrados reproduzcan en los institutos formas alternativas de socialización y creación de estructuras parafamiliares: bandas, maras, clanes... grupos de muchachos magrebíes, que ambicionan la feminidad occidental, visible y tentadora, y reafirman su autoridad imponiendo el velo a sus muchachas... Todo este ámbito de creación y fortalecimiento de microsociedades adolescentes, incomunicadas y cerradas al rescate del individuo, altera la naturaleza de la institución escolar, transmutada en un criadero de cárceles grupales bajo la vergonzante coartada del multiculturalismo y su atroz efecto disgregador.

Y evidentemente ello no es necesario. Ni mucho menos inevitable. Si las edades entre los 15 y los 17 años no se vieran obligadas a sestear su intelecto y capacidades en un sistema de tolerancia enfermiza e inactividad galopante, si cada muchacho, cada muchacha pudiera optar por soluciones satisfactorias que le abrieran el horizonte claro de proyección por el estudio o a través de una auténtica formación profesional, los resultados de integración real y mejora individual serían enormemente más altos. La sociedad resultante, mucho más sana y desprovista de rencores y rencillas de matriz adolescente. Y la realización plena del individuo, una garantía para mantener las diferencias de creencia o cultura en el ámbito privado, en el que un ciudadano responsable e independiente puede controlar y manejar sus claves culturales sin verse sometido o esclavizado a manieristas fundamentalismos y gregarismos delicuenciales.

No es, pues, la inmigración sino una manifestación más del terrible y trágico error del dogma constructivista y comprensivista. Nuestros institutos no podrán resistir, con dignidad docente, esta situación, si las leyes no se reforman radicalmente. Es decir, no podrán, puesto que tales reformas, de llegar, cosa casi imposible, llegarían demasiado tarde. Hará falta una generación, o más, para que los inmigrantes o sus hijos demanden y obtengan auténtico acceso a una formación de calidad que les permita escalar socialmente. Mientras acepten las cuentas de vidrio logsero a cambio del oro de su fuerza de trabajo, el racismo real seguirá siendo uno de los rasgos definitorios de las sociedades que se autotitulan de progresistas e inclusivas. Y nosotros, antes profesores, nos convertiremos en los capataces y cultivadores, progres y asistenciales, de los nuevos esclavos importados.