domingo, 31 de enero de 2010

Amor en la memoria

Me enamora tu muerte
deslumbrada,
ese amor, que desgrana por tu cuerpo
sus cadenas de viento incandescente,
que desboca y exalta mediodías
en sus lanzas de luz,
cenitalmente.

Qué arrabales de flores,
qué repliegues de noche,
dulce y tensa,
qué exaltado vaivén de sol herido,
qué espaciosa marea,
limpia y clara.

Por tu boca los ángeles ponían
un clarín de relumbres renacidos,
ciega espada de estrellas desprendidas.

Y en mi boca
fue el silencio por fin una delicia;
la muerte, sin embargo,
apenas nada.
El placer esculpía
densamente al mirarte
un espacio erizado de perfiles,
un deseo insaciable
y una patria:
la memoria innombrable de quererte.

martes, 19 de enero de 2010

La educación de Rajoy

No parece momento de reproches. Todo lo que propone ahora Rajoy es evidentemente acertado: ampliar el jibarizado bachillerato al menos a tres años, separar y dignificar una formación profesional desde los quince años, sin camuflarla vergonzantemente en programas de garantía social (o cualquiera que sea el nombre que lo recubra). Son pasos decididos en la buena dirección. También lo son, indudablemente, el establecer una reválida externa y nacional en sus fundamentos y el rescatar al idioma español de los arrabales y chamizos en los que la ceguera cainita separatista y el papanatas daltonismo folclórico-socialista lo mantienen secuestrado. Todas estas propuestas deben suscitar un sí incondicional. Al menos en cualquiera que no se empecine en mirar el mundo en el espejo deformante de un esperpéntico delirio o alimente una estrecha ambición de entronizarse como reyezuelo provinciano o lobotomizarse en microfuncionario nacional-liliputiense.

No todo lo hecho y existente es negativo. Tenemos un sistema terriblemente pedagogizado, pero que podría producir mucho más de lo que da, solo con un vigor disciplinario coherente y de justicia rápida. Pues muchas veces solo haría falta valor personal, sin esperar decretos normativos ni sentencias firmes de funcionarietes mentalmente emasculados. Un ejemplo. Los que dan clase a los alumnos acusados de vejar y amenazar de muerte a una profesora en Toledo no deben impartir docencia a criminales. No deben ni entrar en el aula, mientras esos delincuentes sigan en ella. No por corporativismo. Por dignidad. Importa poco lo que digan mediocres directores generales. Eso se hace sin pensar y sin reparar en las consecuencias. Cuando un profesor enseña matemáticas o química a un mafioso capaz de amenazar de violación y muerte, se convierte en cómplice del mal. Y es el mal lo que debe ser expulsado a las tinieblas exteriores.

Luego está la hipocresía de la dualidad entre enseñanza privada y pública. En eso el PP no es sincero. Siempre corriendo a abrazarse y manifestarse con obispos que solo aspiran a ser zalameros turiferarios de un estado rancio y paternalista, moda Segundo Imperio. Y ya va siendo hora de que alguno de los cocineros de ideas del Partido Popular lea -y entienda- a Voltaire (no estaría mal que Rouco..., pero no pidamos peras al olmo). Como también sería hora de que los socialistas cultos y serios (alguno queda, prejubilado, pero reciclable) empezaran a preparar una gran limpieza de mediocres ministrillos de recetario y se comprometieran en denunciar y perseguir públicamente cualquier resto visible o invisible del pedagogismo ignorantista que ha hundido a España en décadas de postración intelectual, de irresponsabilidad moral y, por ende, de ineficiencia económica.

Lo malo no es que los chupópteros de siempre vayan a agitar el fantasma del elitismo decimonónico y antisocial, o el acostumbrado fantoche de Franco, así como las apolilladas momias de Ferrer i Guàrdia, Rosa Sensat, y otras reliquias del funerario culto progre, ese que ofician falsarios como Rafael Feito, Hernández Enguita, César Coll, el susoaludido Marchesi y otros engordados y resentidos loros de la LOGSE. Esos papagayos fariseos con más humos que cerebro. Y un descerebrado eco en El País, impreso y patético tablao de la carcundia progre. Se desgañitarán defendiendo sus puestos de profetas que vampirizan a políticos incultos y acomplejados. Y a toda la sociedad a través de ellos.

Lo peor es que casi nada de lo que dice Rajoy será posible. Porque al final todo quedará en un cambio de rótulos a la espera de que los contracontracontrarreformistas vuelvan a ocupar despachos, legislar delirios y mantener a España en este estado de destrucción intelectual y laboral en que todos los cleros que en el mundo han sido medran como moscas poniendo sus huevos. Sean eclesiásticos, feministoides, antisistémicos, socialistillos o comunisteros. Todos crían podredumbre en el cadáver de un país que pudo ser maduro y democrático, pero que abandonó cada conciencia a su suerte e iniciativa, sin apenas apoyo en una escuela, unos institutos y una universidad ya escasamente enraizados en el saber, en la dignidad y en el esfuerzo. Y en la voluntad y el deseo de aprender y de ser plenamente libres y humanos.

domingo, 10 de enero de 2010

Es necesario

Desbrozas la agonía
espesa de un silencio derrotado.
Bajo esa piel te temes
palabras de ceniza,
recuerdo,
tal vez aroma incluso
de crepúsculo roto,
ese hondo olor oscuro de súplica y de odio.

Qué importa si los ruidos
del tráfico exterior se aferran
como perros de presa
a tu dolor maldito. A los pedazos
de aquella forma de amar,
aquel espacio
de luz y de palabra, ya apagado.

Luego,
no despiertas de pronto.
Es muy despacio
como emerges, cansado,
de la maleza imaginaria
hasta el contacto limpio de la vida.
El aire duele entonces
y te clava por dentro sus espuelas.

martes, 5 de enero de 2010

Lenguaje y política

La retórica y el poder han ido siempre de la mano. Toda forma de dominio, instituido o pretendido, genera una representación lingüística de celebración y legitimación. No únicamente lingüística, pues otros sistemas simbólicos desempeñan a menudo funciones complementarias en el recubrimiento del hecho. En el siglo XX son especialmente llamativos los movimientos totalitarios, que aspiran a ocupar todo el poder y a reemplazar el lenguaje y la percepción del hecho político, a través de un sistema holístico y excluyente, una damnatio memoriae de las categorías de pensamiento abierto propias de la democracia liberal, cuya esencia estriba, no tanto en el poder vigente, transitoriamente en acto, como en la permanencia de una u otra oposición, como dominio en potencia.

Frente al sistema democrático, heraclitiano, que acepta el carácter esencial del cambio posible como contrapeso, el marxismo, el fascismo, los nacionalismos y el ecologismo pretenden parmenídeamente refundar la comunidad sobre la imagen de un homo novus, adánicamente retornado al paraíso del oikos comunal universal: tras la debelación y superación hegeliana de la economía, en el caso del socialismo científico; a través del ethnos expansivo, que proyecta a las razas superiores en un hinterland de conquista sangrienta, si nos referimos a los fascismos; en la patria jibarizada y depurada, donde los nacionalismos secesionistas incrustan, como en lecho de Procusto, a sus micropatriotas; en Gea, como mater natura de un ser humano que ya no se reconoce en el otro como miembro igual de la comunidad, de la polis, sino a sí mismo como criatura umbilicalmente súbdita de las leyes naturales elevadas a sharia planetaria.

Es urgente, pues, analizar el lenguaje político de algunos de estos movimientos, en un determinado país y en épocas concretas, con un especial interés dedicado a comparar un representante de los demonizados (nazismo) con otro de los santificados (ecologismo) en la communis opinio, tratando de poner de relieve su paradójica y preocupante equivalencia en cuanto totalitarismos que desafían la naturaleza abierta en Occidente del hecho político, desde su germinal expresión en la Atenas clásica.

domingo, 3 de enero de 2010

Calado como estoy de tu recuerdo

Tienes en los ojos
las puertas mismas del infierno,
suaves, y ya abiertas
para tragar silencio.
Miel tibia
iluminada de lóbrego deseo.

En la boca sepultas
sueños y vino, espejos,
noche lenta y ardiente.
Calma oscura que embriaga,
tiznada de palabras y humo seco.

Recuerda bien mi cuerpo atado a ti,
sediento, sucio
de tanto amor,
manchado de mentiras y de tiempo.

Tus ojos y tu boca.
Tus repentinos senos
desbordados,
el ansia fresca de tu sexo.

No me olvides,
puesto que amaste en el rumor espeso,
en la tiniebla de los párpados.
Demoraba tu boca
por mi sexo crepúsculos de besos.

Cierra la soledad,
los ojos y los labios. Cubre, si prefieres,
tus senos dulces y tu sexo.
No podrás olvidarme: lo sé bien,
calado como estoy de ti
y de sombras mojadas de recuerdo.